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Friday, April 29, 2011

Ellas dejan música a su paso (5 canciones que escuché por culpa de mujeres)



Carlos y Luke Warm andan muy sensibles últimamente. Debe ser  el verano que se acerca o quizás tal vez recibieron llamadas de sus ex-novias. No importa. Aquí sus listas.



Carlos se atreve a decir:


Recuerdo lo raro que fue mudarme de Ponce a Caguas. Empezando por el hecho que decir “masa” es un badtrip. Hice amistades bastante rápido y mi vida se resumía en correr patineta. Como todo joven en octavo grado, me enchulé de una chamaquita bien linda que no me hizo caso. Recuerdo que en una de las pequeñas conversaciones que teníamos me dijo que le gustaba The Offspring por su hermano rockero y que le encantaba la canción que salía en Crazy Taxy. Yo, como soy tan melaza, al salir de la escuela fui caminando a Las Catalinas Mall y le caí a Music Zone. Pedro, un panita de la escena de roquerazos cagueños que trabajaba allí, me ayudó a buscar Ixnay on the Hombre, el disco de Offspring donde sale la canción. Al otro día en la escuela la sorprendí con el cd. Había llevado hasta mi cd player para escucharlo en el pasillo entre clases. Ella obviamente no lo escuchó conmigo pero me lo pidió prestado. Me sentí bien pendejo pues The Offspring era una banda que me encantaba y había malgastado chavos  en comprar un cd (en esta época comprar cds era bien importante para mí… ahora los bajo y ni los escucho) por la razón equivocada, para sorprender a una nena. Me devolvió el cd en once y con la cajita rota. Pendeja.


Mi primera novia fue un big deal. Estábamos en décimo, ella vivía en Bairoa y después de la escuela el papá, quien no vivía con ella, la buscaba para llevarla a su casa. Recuerdo que un día ella me llamó a casa para decirme que estaba sola. Yo, como soy tan melaza, cogí mi skate y me tiré a pié hasta su casa. (Aquí una referencia del tramo)
Creo que esa fue la primera ves que estuve con una nena así a solas. Recuerdo que estabamos hablando de música y ella me regaló el disco White Blood Cells de los White Stripes y me dijo que esta era su canción favorita. No hicimos mucho, pero la verdad es que fue inolvidable. La misma chica, meses más tarde me rompió el corazón. Pendeja. 


Yo tuve un “summer of love”. El verano antes de entrar a la UPR salí con una chica Ivy League. Era mi primera vez con este tipo de muchachas. Ella era rara. Tocaba guitarra y cantaba hermoso. Recuerdo que un día me invitó a un BBQ en su casa en Ponce. Yo fui y me quedé sorprendido con la cantidad de instrumentos musicales. Cuando llegué al patio estaban sentados en circulo sus padres y sus amistades, borrachos y cantando canciones de Silvio, Serrat, Fito Paez, Roy Brown y cosas así. Su madre, una mujer elegantísima, me sirvió una copa de vino y me dio una guitarra diciéndome: “me dijeron que tocas”. Yo la acepté y me senté con los viejos. Los jóvenes estaban jugando Super Smash Brothers Melee en el Gamecube. El papá me dijo: “Dale carlos, sol-re-do. Sígueme.” Yo no tenía remedio, por mas que quería partirle la cara al hermanito bocón con Sheik, tenia que tocar. Fue entonces cuando la chica Ivy League empezó a cantar esta canción con su padre. Se me pararon los pelos. Lo que era un alboroto de instrumentos se volvió silencio. Todos escuchaban el dúo de Padre e Hija y yo era parte del ruido. Fue un momento mágico que nunca olvidaré. Ella desapareció al terminar el verano. Volvió a su vida en Harvard y no la volví a ver. Espero que esté bien donde quiera que esté. 


Yo salía con una muchacha roquerita cagüeña. Fue la primera y única nena que he dejado. Yo no tenía idea de cómo se llevaba a cabo el asunto. Estaba bien molesto con ella y empecé a hacerle lo que me habían hecho a mí. Primero la dejé de visitar y después le dejé de hablar. Una semana más tarde hablamos por el Messenger y después por el teléfono. Le conté que estaba molesto y peleamos un rato. Finalmente le dije que no quería más nada con ella. Ella me dijo que en quince minutos estaba en casa. Yo me puse cómodo y me dije: “nice”. Cuando llegó no me dijo ni una palabra. Del baúl de su pick-up me dio una bolsa con un montón de mis cosas que había dejado poco a poco en su casa y carro. Entre ellas estaba este cd partido en pedacitos. Le quedo medio cabrón, pero creo que me lo merecía. 


Mi verano de once a cuarto año fue bien melaza (como yo). Me la pasaba tocando con una banda metal, jugando Magic y escuchando Opeth. En ese tiempo quería dejarme el pelo largo y comprar muchas espadas. Había una muchachita que me gustaba y que sólo hablábamos por la Internet. Después de como un mes empezamos a hablar por teléfono hasta que un día me invitó a Plaza Las Américas a pasear mientras la madre se hacia un análisis médico o algo así. Yo aproveché y compré el disco Damnation de Opeth. Cuando su madre me dejó en mi casa olvidé el cd en su carro. La joven muchachita todavía tiene mi cd de Opeth y es tan caripelá que me lo recordó hace poco en un comentario de facebook. Me gustaría que me lo devuelva. Me tripea cómo nada se rompió y existe la posibilidad de que nos encontremos en algún lugar y como una capsula del tiempo revivir toda una época, colores, luces y sentimientos encajonados en la pieza musical. 




Luke Warm se atreve a decir:


May estaba en Puerto Rico de paso otra vez, nos encontramos y estuvimos juntos una semana entera. Era sábado y estábamos en Wilderness tirados en el carro cuando ella me puso el audífono en la oreja y me dijo: “I think you would like this.” Aparentemente soy una de dos, o muy leíble en gustos por las mujeres o fácilmente influenciable por las que quiero.  La canción era Owl Eyes de Devendra Banhart. Me quedé con esa canción y otras más, aunque pasó bastante tiempo antes de que me pompeara escuchando folk. Por la pompiaera con Devendra llegué al disco Hymns for a Dark Horse de Bowerbirds y de ahí a este, Illinois de Sufjan Stevens. “One thing leads to another.” 


No se, pero a mi me parecía super ridícula la gente que preguntaba si uno era ‘surfer’ o ‘caco.” Aunque siempre dije surfer por que la ropa era más cool. No tengo historias tiernas y anecdóticas, ni nada que agregar a esta. Me la mostró Marie en su casa, quien también aportó: comer tuna en Subway con Honey mustard y con quien vi por primera vez Ghost World. Por culpa de ella escuché Jets to Brazil, Thrice, DLG, Placebo, Dropkick Murphys, Bjork, Smashing Pumpkins, Screaming Trees, White Stripes, Santos Inocentes, B.B. King, Skapulario, Alkaline Trio y Flogging Molly, no todos a su sugerencia si no, por culpa de ella. Y muy al contrario de alguna gente cool no nací con gustos musicales, sou mala mía, soy fácilmente influenciable, si suena gufiau, pues básicamente lo escucho. A mi me encanta Baskin Robbins por la variedad, eso me deja sentirme bien cuando pido siempre el mismo.


Liam siempre estuvo mucho más alante que yo en todo. Cuando teníamos seis ella tenía trece, cuando entré a la high ella janguiaba con el tipo aquel que cantaba en Sol De Menta, cuando yo escuchaba Playero ella escuchaba Beck, cuando iba para mi prom de octavo, ella había hecho backpacking por Europa y decía que Roma era aburrida y fumaba Virginia Slims y tenía pantallita en la nariz y hablaba como si estuviera más apestada de la vida que las nenas de Virgin Suicides. Fukin pendeja riquitilla. La cosa es que yo la odiaba mucho, por que me gustaba mucho y a diferencia del geek promedio yo sabía que esa cabrona estaba way out of my reach. Así que hacía lo que hace cualquier cabrón con el ego herido, molestarla e insultarla y buscar de que manera llamar su atención. Les adelanto que todo, siempre, fue en vano y que no pasó nada entre nosotros que no fuera que la acompañara a McDonalds, a la Plaza de Armas o a entregar (ni siquiera a alquilar) películas a L’amour. La única vez que estuve solo con ella fue viendo Hackers, no pasó nada como dije, pero salí super pompiau con la música a tal nivel de que fui a Specs de Plaza al otro día y me compré el soundtrack de Hackers. De más esta decir que Halycon de Orbital fue una de las cosas que más me marcó de chamaquito, que honesta, no cool influenciadamente caló en mi subconsciente y pues, Orbital se volvió como un memento de esa época en que uno ya no es chiquito, pero no es grande y es impresionable y se fascina con cuanta cosa y las nenas como ella y el mundo parecen cosas enormes y misteriosas que uno nunca va a descifrar y escucho esta canción y me recuerdo de Liam y de lo cool que era y de las ganas que me pegó ella de saberme todo con tal de que ella me creyera interesante.


A mi los franceses no me caen bien, como regla general, no es racismo, ni nada por el estilo, creo que es por lo mismo que no me gustan los rábanos. Yo no pretendo explicar o explicarme. Ayer fui al supermercado y compré unos bizcochitos que prometen, son como que add water y listo, pero la hostia, no uno de esos brownies con maíz regau de tv dinner barato, fuck no. La ilustración promete un maldito four layer cake con frosting de boda y una maldita fuente en el medio y fuegos artificiales, etcétera. Sobre la canción en cuestión, me la heredaron Melisa y Graciela, unas nenas flacas y con cara de brujas de The Craft que no me gustaban, de las que nunca fui muy amigo pero que son posiblemente las mujeres mas influenciantes, musicalmente hablando, en mi vida. No me recuerdo bien ni de sus caras, ni de que hablábamos cuando íbamos en corillo al cine o a Chili’s y esas cosas. De séptimo a once por sugerencia o jangueo con ellas escuché por primera vez Filter, Blur, Rage Against the Machine, Marilyn Manson, Hole, Robi, The Wallflowers, Jamiroquai, Moby y Fat Boy Slim, además de un cojón de soundtracks de películas. En serio, no se nada de ellas, me dijeron que una se casó y que tiene un nene y que la otra es abogada y eso. Viste, tampoco me importa un huevo donde estén pero igual gracias por ponerme alante con los cassettes, cd’s y vhs llenos de música y videos grabaos cuando en casa no había ni cable ni internet.


Mi mamá es una tipa bien gufiá, media loquita a veces pero definitivamente fue un win que me tocara ella y no una de millones de cabronas en este mundo que pudieron ser un super badtrip. Después de Enter the Void y de una mierda budista que me leí recién estoy teniendo dudas con comprender cual es el apego familiar y lo trivial que parece cuando lo ves desde una perspectiva trascendentalista. Igual, again, mami es honestly cool, en casa nunca hubo exigencias que no fuesen estudiar, ni reglas pendejas, ni curfew. Básicamente la regla de oro era no joder y no joder en especial cuando se acostaba a dormir. Mi mai siempre ha sido corta de palabras pero expresiva, responsable pero como que hippie y como que nerda y tenía la casa siempre llena de música y libros viejos y las paredes cubiertas de fotos y posters y el piso lleno de exámenes por corregir intercalándose con mis dibujos y el baño lleno de fotos comprometedoras de gente espitiá y nudista en comunas random en quien sabe donde. La única labor real en casa era que los wikenes se limpiaba, con música a to jender. Ella se amarraba el pelo y ponía el cassette de Areyto de Juanluis Guerra y 440, o Magical Mistery Tour y Rubber Soul de los Beatles, y Led Zeppelin II, y Rubén Blades y un disco en que salía Oscar de León con una cara bien redonda y alegre o Pink Floyd, ABBA, el disco de Thriller que le encanta o Kool & the Gang y bailabamos en la sala y comíamos papitas y Coca Cola como si fuera foie gras y champán, y hacíamos un castillo de cojines en la sala y cuando estaba yo en el pico del sugar rush poníamos el disco de Fiddler on the Roof y cantabamos “Si yo fuera rico, tara rira rira rira rira rira rira ra.” Eleanor Rigby es super depresiva, pero esta super cabrona, so anyway, a job well done Liz. 

Thursday, October 14, 2010

Cinco canciones para coger la guagua




Juanluís y Orlando andan a pie. En sus cargadas agendas siempre hay algo apremiante que hacer, así que deciden utilizar el sistema de transporte público, o mejor dicho, coger guagua. Una vez montados, Juanluís empuja sutilmente a una viejita y consigue ocupar el único asiento disponible. Se sientan y justo cuando la guagua va a arrancar, se escucha afuera una voz familiar que grita: “Espera boh!”. Al cabo de unos segundos, entra sudado y desorientado su amigo Carlos Irizarry, que mira a ambos lados en busca de un asiento, y al reconocer las caras familiares de sus amigos de Bayamón, pone cara de niño hambriento. Juanluís y Orlando se miran.

O: ¿Qué tu crees?
JL: No se, yo soy gordo. ¿Qué tu crees?
O: Échate pal lao.

Así, Juanluís y Orlando le hacen un espacio a Carlos, que se sienta a media nalga pero a todo corazón.


Juanluis se atreve a decir:

Lord, Help the poor and needy/ Cat Power - Transportarse aquí es horrible. No importa si es la pisicorre, la ama,la que te lleva pa' otro pueblo, el tren, la lancha de Cataño o la de culebra, el trolly de san juan, un taxi, la guagua escolar, no importa, sea lo que sea que quieras coger, tienes que esperar con cojones. Si la espera fuera una moderada, pues chévere, la esperaría con mucho gusto. Pero no. Esperar algún tipo de transporte público en este país es horrible. Una de las experiencias más espantosas que ser humano alguno pudiera experimentar. Recuerdo para allá para el 2003, acababa de entrar a la universidad, el tren urbano aún no existía y la única manera de ir de Bayamón a Río Piedras era en la maldita AMA ruta A52. De pensarlo se me salen las lágrimas. En más de una ocasión pensé en dejar los estudios con tal de no tener que interactuar con aquella maquina diabólica. Llevé a mi madre a servicios sociales por someterme a tal tortura, pero los funcionarios de allí me dijeron mangasón, ya tu tienes 18 años. Así que tuve que chuparme esa tortura día tras días hasta que un muchacho que vivía tres calles más arriba de la mía empezó a darme pon. Después llegó el tren.
Porque la espera aveces es interminable, y el desespero es tal que lo mejor es pedir ayuda.

El Niagara en bicicleta/ Juan Luis GuerraEsta canción muy bien podría representar la experiencia de escuchar lo que la gente habla dentro de una guagua pública. Yo, casi siempre, me pongo el ipod o me pongo a leer un libro a propósito para no escuchar lo que la gente habla. Sin embargo, y lo confieso, hay veces que gusto de escucharlos.

El Blú del Ping Pong/ Rita Indiana y los MisteriosPorque la espera es aburrida y el camino aún más. Una canción divertida que dan ganas de bailar.

Extraordinary Machine/ Fiona Apple- Una maquina extraordinaria en un sistema de transportación público como el que tenemos, no sirve de nada. Sin embargo, la canción nos transporta a un lugar agradable y si cerramos los ojos, la espera se hace menos incómoda.

Mercedez Benz/ Janis JoplinOh dios, salvanos de tener que tomar la guagua.


Carlos se atreve a decir:


Hay días extraños en la guagua. Hay veces que el cansancio, la gente apiñada, el tráfico y la hora hacen que la ruta sea eterna. Sentir esa experiencia claustrofóbica por una hora de viaje es un martirio. Uno comienza a pensar en su casa, su familia, su novia, pero lo terrible del caso es cuando comienzas a cuestionarte cuanto tiempo falta para volverlos a ver. Sentirse atrapado en una guagua, en un tapón, con gente indeseable que de una manera u otra te recuerdan la incomoda realidad en la que te encuentras. Por eso propongo esta canción. Además, da ganas de bailar y ayuda un poco con la situación. ; )


Ok. Estas sentado en la última linea y esperas que la guagua se llene un poco mas para que arranque. Estas escuchando Rubber Soul, el disco en que Los Beatles se volvieron "Los Beatles" (abundamos en otro post), y notas que se monta un viejo vestido con una guayabera azul mientras se seca el sudor de la cabeza con un paño blanco. Es el mismo viejo que todas las mañanas toma la guagua a la misma hora que tu y, aumentando la curiosidad, usualmente toman el mismo pasaje de regreso. Ese viejo que vive solo, esta jubilado, no bebe ni fuma, le dejó de importar la politica y aventura a través del tiempo y el espacio en completa soledad, y está 'chillin' con eso. Todas las mañanas se acicala para nadie y toma el pasaje (así le decimos a la guagua pública en Caguas) para Río Piedras sin intenciones de encontrarse a alguien en especifico. Un hombre de ningún lado, de nadie, que se sienta en la plaza del mercado de Río Piedras por horas a coger fresco y a hablar con el que se le cruze. De repente quieres ser como él. ¡Y que se joda to'! A veces se siente atractiva la idea de no ser de ningún sitio, de ser un 'Nowhere Man'. Isn't he a bit like you and me?


Hay días que te levantas contento y con energía para arrancar a coger la guagua. Cuando llegas al terminal te compras un taco de pollo y una colita champagne (desayuno de campeones). Te montas en la guagua y te encuentras con un montón de gente indeseable pero eso no te molesta. Te pones el cd player y lo pinchas en tu falda con el bulto para que no brinque. Sacas tu gameboy y te pones a jugar Pokemón Red, por eso de atraparlos todos, y le estas metiendo tanto al juego que te sientes invencible. Llegas a la escuela... nah sobrevives el dia. Tranquilo. Chillin. A fuego. Tienes una jevita que vive al otro lado de Caguas y coges pasaje para visitarla. La ves, le das par de besos, janguean un rato y vuelves en la última guagua. De camino de vuelta, vuelves a meterle al juego y completas el quest del pokédex. Te sientes como un triunfador y entonces te das cuenta que está sonando esta canción. Sientes que es el soundtrack de tu día. Apagas el gameboy, subes el volumen y te disfrutas cada segundo del camino a casa.


Me encanta la analogía del amor como un viaje. Cuando oigo esta canción me identifico con el pasajero en trance que tiene la oportunidad de abandonarlo todo en busca de amor, pasión o whatever. Me gusta sentir que soy yo tomando el autobus del aeropuerto de La Guardia al corazón de Manhattan a encontrarme con mi nena. Pero eso soy yo. Ver los rascacielos. Sentir el frío. Observar la gente. A la ves contar las cuadras, las calles, parques, tiendas, paradas, semáforos y hasta pasos pa' verla.



Como dije anteriormente, cada vez que se toma la guagua es una experiencia completamente diferente dependiendo de la hora y el estadode ánimo. Hay veces en que uno sufre la inevitable condena de tomar una clase a las 7 de la mañana sin tener carro, y de manera forzosa se levanta todas las mañanas necesarias a las 5:30 para tomar la primera guagua (que en mi caso era de Caguas a Río Piedras). Habían mañanas que estaba llena de estudiantes, viejos, gente fea y quizás, con suerte, una que otra 'honey'. Pero hay mañanas mágicas. La guagua casi vacía, el reflejo del sol en las gotas de agua en las ventanas, el color anaranjado de los rayos del sol versus el azul claro del ambiente, el frio de la mañana y el pintoresco paisaje empañado por una neblina complaciente. En esas mañanas bellas uno pone esta canción y junto a Wayne se da la oportunidad de esbozar la percepción de emociones a través del viaje. Envolverse en el bajo y precisamente, encontrarse en un trance, en un recorrido perfecto.


Orlando se atreve a decir:


La experiencia de coger guagua es siempre memorable. La cantidad de personalidades que se aglomeran en un espacio tan pequeño y sin posibilidad de escape proveen la receta instantánea para el desastre. Siempre hay una bomba de tiempo figurada que nada tiene que ver con ir a más de 50 mph. Montarte a la guagua cantando “queríamos salir y queríamos entrar y no se podía ni respirar, esta vez lo dijiste por mi, nadie sale vivo de aquí” tiene un efecto similar a la unción de los enfermos antes de morirte. Es decir, no sirve de mucho, pero te conviene creer que sí. Muy en especial quiero dedicar esta canción a las madres solteras con mas de 3 hijos que se montan en las guaguas buscando la próxima víctima que denunciar en ASUME. Para ellas, Calamaro canta: “Ella colecciona hombre así, lo supe desde que vino por mi. Me vi clavado en una cruz y dije, nadie sale vivo de aquí (pero igual me metí)”.


Te montas en la guagua tranquilo, pensando que no le vas a hablar a nadie pero sin negarte a la posibilidad de hacerlo. Después de todo, no quieres ser el típico cabrón de nuestra generación con un iPod y cara de amargao durante todo el camino. Si tomar guagua es la que hay, quieres sacarle provecho a la experiencia. Se te sienta este tipo al lao, te sonríe cortésmente y tu le respondes, ¿por qué no? De momento te empieza a hablar de de donde viene o a donde va. Te pregunta una que otra cosa para ganar tu confianza y una vez la tiene, te jodiste. Te va a contar su vida entera, sus problemas amorosos, lo difícil que está la cosa y sus soluciones para los problemas del mundo. Esto es lo que pasa si tienes suerte. Por el contrario, si estás en un día malo, el mismo tipo va a ser un embustero de sieteparecojones y te va a contar a) sus increíbles hazañas, o b) las increíbles hazañas de algún conocido, tu sabes, su primo “que conoce a Michael Jordan y es actor, que respira bajo el agua y es pintor, que es sociólogo y piloto de avión, que maneja de reversa, que es poeta y escultor.” Para todos los primos Valdemiro, aquí les va, queridos.


Ok, la idea es una pisicorre party bus en un vídeo musical noventoso en fast forward. Imagínense estar en una guagua cuando de momento suena esta canción y todos los dones, doñas, niños, jóvenes, inmigrantes y demás sueltan sus pertenencias y se paran a bailar como dementes. En cada parada entra más gente e inmediatamente caen en sintonía con los demás. Una señora grita, “basta ya de interrogar!” y se desata una revolución… algo así.


Estar a pie no la hace. En muchas ocasiones viene acompañado por estar pelao, cosa que tampoco la hace. En esos casos, la situación es doblemente triste. Tienes que moverte por la ciudad, hacer diligencias, buscar trabajo y no tienes ni como llegar a los sitios. Pa’ que te contraten necesitas carro y pa’ tener carro necesitas que te contraten. Esa sensación de no tener chavos ni para echar gasolina, de contar el menudo que tienes en el bolsillo para ver si puedes salir de tu casa es horrible. A menos que tengas una equeibol para por lo menos llegar a la parada. Es súper conveniente por el hecho de que es un medio de transportación pequeño que puedes entrar a la guagua sin problema, a diferencia de una bici. Rita Indiana trabaja el día a día con la naturalidad de lo que es dado por hecho y un sentido del humor que llega por lo cercano. “Quiero montar equeibol y yo no tengo equeibol, voy a empeñar los aretes de mi mai pa’ comprarme una equeibol”. Para aquellos que con o sin equeibol toman la guagua a diario para llegar a sus destinos.



“Los maleantes en la movie, las mujeres van pa Plaza con to y dubi, tamo’ alante desde electro-boogie”, canta Voltio.¿Habrán nacido alguna de estas rimas en una guagua pública? Ya sea en Carolina, Bayamón, o…bueno, probablemente en Carolina y en Bayamón un poco más que en otros municipios, esta canción guarda en si un sentimiento bien bonito, y lo digo muy en serio. No importa cuan ajenos queramos permanecer o cuan incongruente sea con nuestro entorno inmediato, la realidad cotidiana va por ahí: las doñas uber cristianas que te echan la bendición sin conocerte, los cacos pelaos sin un peso pa’ comer pero acicalaos hasta el ochoebasto, el viejito que te quiere vender la lotería a como de lugar… Imágenes recurrentes que están muy lejos de ser clichés. Esta canción recuerda cuando el reggaeton era underground, un género marginado que a través del desahogo violento o el chiste significaba un producto cultural que venía desde abajo sin el filtro regulador o condescendiente del que se autoproclama portavoz de un pueblo. Por otros lares pasa igual. Por ejemplo, hay algo de justicia poética en el hecho de que los mineros  de Chile escuchasen reggaeton para animarse. Lo mismo si escucharan merengue o bachata. Es a veces bonita la realidad.


Hablando de los mineros…

Canciones para estar atrapado en una cueva



Juanluís, Orlando y Carlos se bajan de la guagua en la misma parada.

JL: Pues na, loco, cuídate.
O: Hablamos, baby boy.
C: Wait. ¿Qué ustedes van a hacer ahora?
O: Vamos pa Chilis a comernos un Molten y ver lo de los mineros.
JL: Y una frozen margarita.
C: Vaya… yo no tengo na que hacer.
O: ¿Y pa’ que cogiste la guagua?
C: …Pa verlos a ustedes.
JL: Tan pato.
O: Vente con nosotros, y bebes de la margarita de Juanluís.
C: Seguuuurrrrrro!


Carlos se atreve a decir:


Esta hermosa canción enmarca el proceso emocional que debieron sentir al encontrarse atrapados bajo tierra. Sin luz, con poco aire y con miedo. Lidiar con la incertidumbre de manera limitada pues siempre existe la amenaza de que colapsen los túneles.

2. Wo Qui Non Coin - Aoi "Ed" Toda

No dejo de preguntarme que experiencias debieron haber pasado los mineros en esos dos meses bajo tierra. Altamente influenciado por el animé y cuentos orientales sobre espíritus de la naturaleza, creé una hermosa fantasía donde los mineros tuvieron la oportunidad de conoceruna fuerza espiritual que habita allá abajo. Con esta música de fondo, me fascina imaginar un millar de Kodamas alumbrando los túneles y evaluando con precaución los humanos allí atrapados.

3. If I'm In Luck I Might Get Picked Up - Betty Davis
¡Fueron 2 meses! Me es facil imaginar una situación donde al menos uno de los mineros coló un poco de droga en el trabajo. En las medias, calzoncillos, no importa, la cosa es que después de que quedaran atrapados uno de ellos se encontraba con un poco de crippy pal'
corillo. Me imagino que entonces las cosas se pusieron mejorcitas. Esta canción es perfecta para esto.

4. Mi Libertad - Frankie Ruiz

Obviamente Frankie Ruiz reflexiona sobre la carcel, sin embargo entiendo que la manera que Frankie trabaja los conceptos de nostalgia y libertad debe ser muy parecido a como se sintieron los mineros.

5. Rozando con mi Piel - Lito y Polaco

Esta vez influenciado por el campo de la ciencia ficción, al visualizar a los mineros atrapados en los túneles, no puedo evitar imaginar esa escena en Matrix 2 donde Morpheus da su discurso motivacional a los rebeldes en Zion, y lo que comienza como un grito de guerra termina siendo un party rave de siete pare' e' cojones. Ahora, ¿porque Lito y Polaco? Primero, dado el poco espacio en los túneles me parece lógico imaginar los cuerpo de los mineros rozando unos con otros. Segundo, tampoco pude evitar imaginarme a los mineros
cayendo accidentalmente en uno de los túneles subterráneos y ultra secretos debajo del Cantón Mall, y pues... ¿que mas puedo decir?

Orlando se atreve a decir:


Así que el ritmo de la ciudad te trae mal, no aguantas más. Todos los días tienes stress, no quieres ver a nadie y decides escapar. Por un momento piensas irte al espacio, pero luego piensas en Major Tom y dices, ni pal carajo. So la otra opción es una cueva en el centro de la Tierra, cuestión de no abandonar el planeta, eso sería una decisión muy drástica. Te acuerdas de esta canción y piensas, “no suena nada mal. There is too much panic in this town, I should go deeper underground”. Te vas, quizás solo, pero probablemente con algunas amistades, no hay necesidad de ser dramático.


Ya estás en la cueva, súper pompiao con tu sleeping bag y tus víveres, es decir, Doritos, refresco, latitas de salchichas, cervezas, etc. Tu preparación fue muy similar a la de un huracán. Tienes a tu corillo misántropo contigo y deciden poner música en las bocinas que trajeron, algo como un “cave warming party”. Sacas tu iPod y pones el “playlist pa la cueva” que hiciste. La primera canción, la incomparable Fiesta en América del querendón de San Lorenzo, Elmer Figueroa alias “Chayanne”. “Ven a olvidar, no dudes más amigo, ven a bailar, ven a soñar conmigo”, va la letra.  Mientras bailas y escuchas, piensas que la cosa va bien, que esto de la vida en una cueva es justamente lo que te hacía falta. Pasan las canciones y el corillo sigue activao. Pero nada dura para siempre.


Empieza esta canción y siguen bailando. “You're such a mystery, I just want to stand and stare. Nibble on your ear and smell the ocean in your hair”. Que letra linda. Todo el mundo canta y baila alrededor de la fogata hasta esas cinco fatídicas palabras: the party’s crashing us now. De primera instancia, todo parece normal, pero cuando repite lo mismo y la a suena como u, las sonrisas se borran de los rostros. Alguien corre al iPod y le da pausa. Recuerdas que estás en una cueva, una milenaria cueva en donde el más mínimo sonido o movimiento puede causar un desplazamiento que literalmente aplaste el party. Hay que pensar, y rápido.


Luego de mucha deliberación, llegan a la conclusión de que la fiesta tiene que seguir, pero con ciertas reglas. Primera, la música debe estar a un nivel moderado y segundo, que los pasos de baile deben ser calculados, pequeños, micro. Nunca habías entendido el concepto de microbailar hasta ahora que tu vida depende de ello.


La fiesta no vuelve a ser la misma. Al cabo de un rato, todo el mundo se acuesta a dormir y tu sin sueño, sin televisión y sin Facebook. Decides dar una vuelta por la cueva, pero no puedes alejarte demasiado, claro. Pasa media hora y ya haz visto todo lo que había que ver. Te acercas a donde duerme un amigo y le susurras: Juanluís. La única respuesta que obtienes es tu propias voz reverberando por tu nuevo hogar: Juanluís, Juanluís, Juanluís. Buscas el iPod y te pones los audífonos. Presionas shuffle songs y la primera canción que sale dice así: Estoy moviéndome con mis propios latidos, llenando vacios, todo es tan igual, tan predecible, tan frio.... ecos (ecos, ecos). “Me estoy volviendo loco”, llegas a pensar. Te quedas dormido con los audífonos puestos.


Cuando despiertas, todo el mundo se ha ido. Te dejan una nota: “nos fuimos a explorar la cueva y a buscar agua, yo sabía que algo se nos había quedado. Tienes media lata de salchichas en tu mochila.” Mientras te comes las salchichas, sale en tu iPod Do You Realize? de The Flaming Lips. Con la primera línea, “Do you realize  that you have the most beautiful face”, una lágrima baja por tu mejilla. Una vez escuchas “Do you realize that everyone you know someday will die” ya estás llorando a moco tendido con media salchicha en la boca. Empiezas a extrañar a tu mamá, a tu papá, a tus hermanos. Es más, extrañas al vecino que odias porque su casa apesta a perros. Ahora mismo le darías un abrazo a el y a sus mascotas. “And instead of saying all of your goodbyes, let them know  you realize that life goes fast, it's hard to make the good things last, you realize the sun don't go down, it's just an illusion caused by the world spinning round.” No puedes más. Ya para entonces estás en posición fetal meciéndote y abrigado de pies a cabeza con tu Snuggie. Fue un grave error bajar. El mundo, por jodido que esté te hace falta. Guardas tus cosas y te preparas para regresar, pero… ¿cómo?


Yep. Esa es la próxima canción del shuffle. Ni tu iPhone tiene señal acá abajo. Recuerdas haber dejado en tu ultimo status de Facebook: “I’m going deeper underground (me fui para una cueva)”. Esperas que alguien lo haya tomado en serio y tu rescate esté siendo planificado al momento.


 Juanluis se atreve a decir:


Down in a hole/ Alice in Chains Estar encerrado en una cueva, puede causar, entre otras cosas, pensamientos existenciales.

Fear to dark/ Iron MaidenEstar encerrado en una cueva, puede causar, entre otras cosas, miedo a la oscuridad

People are Strange/ The DoorsEstar encerrado en una cueva, puede causar, entre otras cosas, desconfianza con todos.

Countdown to Extincion/ Megadeth – Estar encerrado en una cueva, puede causar, entre otras cosas, sensaciones de estás a punto de extinguirte.

Man on the Silver Mountain/ Rainbow – Estar encerrado en una cueva, puede causar, entre otras cosas, delirios de grandeza.

Time is on my side/ Rolling Stones - Estar encerrado en una cueva, puede causar, entre otras cosas, demasiado tiempo libre

Sound of Silence/ Simon and Garfunkel - Estar encerrado en una cueva, puede causar, entre otras cosas, un silencio absoluto.